Los topónimos “Castêlo” y “Monte do Castêlo” son el registro escrito de la tradición popular de que en este lugar habría existido una pueblo antiguo. Como prueba de esto han encontrado, en los años 80 del siglo XX, de un vaso entero y fragmentos de vasos troncocónicos, hallazgo poco frecuente en contextos habitacionales del Bronce final. Aún hoy se pueden observar vestigios de muros en la zona, en su mayoría compuestos por líneas de pequeñas piedras cerrando los espacios entre las rocas graníticas. El Castêlo era un pequeño poblado amurallado de los finales de la Edad del bronce, edificado hace 1100/800 años a. C. Tendría un área aproximada de media hectárea donde habrán vivido cerca de 550 personas. Su amplio dominio visual, bien expresado en la ilustración, es común a otros castros, y refleja la preocupación con el control territorial necesario a la defensa y supervivencia de los poblados de esta época. En una de las rocas más arriba descubrimos una curiosa figura grabada, constituida por tres cuadriláteros rectangulares, inscritos unos dentro de otros, con cuatro apéndices radiales y hoyuelo central. Se trata de un juego milenario que ha llegado hasta nosotros con el nombre de ric-rac.